Jugador, problemista y autor de finales artísticos

Oldrich Duras, el maestro del suspenso

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Jugador, problemista y autor de finales artísticos

A 62 años de su fallecimiento, sus obras siguen causando placer y admiración, porque el arte nunca muere. El checo Oldrich Duras es en el ajedrez lo que Alfred Hitchcok en el cine: el maestro del suspenso.

Más que por sus partidas, a este gran maestro de la época romántica lo conocen las nuevas generaciones por su genialidad en la creación de problemas y estudios de finales, precisamente porque ahí hacía gala del elemento sorpresa y llevaba el suspenso a límites elevados.

Lo paradójico abunda también en su legado a la posteridad y ornamenta sus composiciones, a la vez que enseña a los jugadores a estar alertas. Por algo muchos de los mejores entrenadores nutren su arsenal didáctico con los finales artísticos de este estratega que durante la Primera Guerra Mundial militó en las filas del ejército austro-húngaro.

Oldrich nació hace 137 años, el 30 de octubre de 1882, en una aldea de Pchery, Bohemia, que entonces era parte del Imperio Austro-Húngaro. Participó en varias competencias internacionales y obtuvo el primer puesto, compartido, en Bremen, 1905; Praga, 1908, Viena, 1908 y Breslau, 1912.

Muchos libros se han escrito sobre las batallas que el checo sostuvo en las palestras cuadriculadas, en diversos países e idiomas, entre los que podemos citar “The Complete Games of Oldrich Duras”, cuyo autor es J. Kalendowsky, y “Oldrich Duras, master of chess combination”, de Vlastimil Fiala.

De la fuerza de Oldrich hablan las victorias que obtuvo en matches contra varios de los mejores jugadores del planeta en aquella época. A Aaaron Nimzovich lo superó por tres victorias, dos derrotas y tres empates; a Karl Schletcher por dos triunfos, un revés y 11 tablas; a David Janowski por tres éxitos, un descalabro y cero empates, y a Richard Teichman por seis victorias, dos reveses y seis igualadas.

Además, empató sus enfrentamientos con Siegbert Tarrasch y Geza Maroczy y frente al genial cubano José Raúl Capablanca empató una partida y perdió otra.

Pese a esas grandes actuaciones, sus partidas, como ya dijimos, no son tan conocidas ahora como sus producciones de finales, en las que alcanzó la excelsitud. No se sabe con certeza cuántos estudios y problemas compuso el checo, pero tan sólo el libro “Duras Vitezy”, de su compatriota Frantisek Prokop, que vio la luz en Praga 1944, contiene 142 partidas de Oldrich y 73 problemas suyos.

Nuestro protagonista, quien al término de la I Guerra Mundial se retiró de los torneos, editó la columna de ajedrez en la revista “Ceske Slovo” desde 1922 hasta 1931. Falleció el 5 de enero de 1957.

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