Niños jugando ajedrez en el mercado de la ciudad México

Premio a una escena hoy prohibida

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La historia de una entrañable gráfica infantil

CIUDAD DE MÉXICO, 26 de mayo._ El año pasado, una tierna imagen de cuatro niños enzarzados en una batalla cerebral, ajenos a la algarabía a su alrededor en un concurrido mercado de esta capital, se hizo viral entre la comunidad ajedrecística.

La escena, prohibida en estos días de contingencia mundial que obliga a permanecer en casa, es más nostálgica precisamente por las circunstancias. Los combatientes del tablero hoy sólo pueden intercambiar jaques vía plataformas digitales. Los apretones de mano, santo y seña de la cortesía proverbial en el juego ciencia, están proscritos. Como quiera que sea, son imposibles vía online.

Esta mañana, el autor de la entrañable gráfica, el estudiante de Derecho Juan Carlos Hernández Solís, “Cato”, contactó a “Ajedrez Noticias” y, tras señalar que la fotografía ganó un concurso convocado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), contó los pormenores.

“Cato” proporcionó un video en el que John M. Ackerman entrevista en TV UNAM a los tres ganadores del concurso “Del miedo a la esperanza: una mirada artística”. Fueron tres las modalidades, fotografía, poema y ensayo, cada una dotada de un estímulo económico de $5,000.

Admirador de Juan Rulfo (“El llano en llamas”), que también era fotógrafo, el autor agregó que la imagen ganadora tiene un título sin rebuscamientos: “Niños jugando ajedrez”. No conoce a los pequeños, pues los fotografió en forma espontánea cuando pasaba por un mercado capitalino.

El pasante de Derecho dijo que le entregaron el premio a mediados de octubre pasado en el Auditorio “Alfonso Caso” de la UNAM, en el marco del seminario internacional “(Re) Pensar la democracia en una era de transformación social mundial”.

Como hace notar el entrevistador, la imagen tiene por añadidura la intemporalidad: pudo haberse tomado hace 50 ó 100 años. Bueno, eso si omitimos los carteles de precios de los productos del campo. Por ejemplo, el tomate está a $16 el kilo, impensable en estos tiempos de pandemia.

Junto a frutas y verduras que venden sus familiares, sin celular o algún artefacto electrónico moderno, los pequeños, dos niñas y dos varones, tienen asientos improvisados con cajas de huevo vacías, telas y plástico. Sólo una niña tiene una raída silla, pero la pasan encantados, lo mismo que el adolescente que observa. La clásica imagen que dice más que mil palabras.

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