Ulf Andersson

“Es momento de sufrir”

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Ulf Andersson, el sueco que torturaba en los finales

En la historia del ajedrez ha habido (hay todavía) campeones mundiales que en finales son o eran capaces de “sacar agua de las piedras”. Entre ellos se cuentan José Raúl Capablanca, Vasily Smyslov, Anatoly Kárpov y actualmente Magnus Carlsen.

Un astro que no llegó a ceñirse la corona universal, pero que también se agenciaba el punto completo en partidas “inganables”, punto menos que de “tablas muertas”, es el sueco Ulf Andersson, un jugador de estilo posicional que era una roca en materia defensiva.

Consumado especialista en la fase postrera de las batallas cerebrales, sobre todo en los finales de torres, la gran mayoría de los cuales suelen derivar en la división del punto, Andersson logró muchas de sus victorias cuando todo mundo avizoraba empates casi forzados.

Es lo mismo que acostumbra hacer Carlsen en posiciones que rivales y espectadores ven como situaciones en la que es punto menos que imposible vulnerar el equilibrio. Lo que acaba de hacer Magnus con Caruana en un torneo online es como ver maniobrar a Andersson en su apogeo.

Ulf practicaba ese tipo de juego ultra defensivo que indigesta a los villamelones incapaces de apreciar el arte de la defensa. Y aquí hay que incluir a más de un reconocido comentarista que clama por que la sangre se desborde en el tablero para que pueda adornar sus crónicas.

Un agudo escritor de temas ajedrecísticos, Dennis Monokroussos, ha sido quien mejor ha definido el estilo del nórdco. Él sostiene que los nutridos cambios de piezas, que para la mayoría son la vía más rápida a las tablas, para nuestro protagonista del día era la señal de que para sus rivales ha llegado “el momento de sufrir”. Los torturaba en finales con maniobras largas y de gran técnica.   

El mismísimo Anatoly Kárpov sufrió en carne propia ese tormento chino. En Milán 1975, Ulf le ganó con negras un final de dama, torre y pieza menor, tras 79 movimientos y precisa maniobra para ganar un caballo. Fue la primera derrota del ruso como campeón mundial.

En el libro “Kárpov: mis mejores partidas”, el entonces monarca universal ruso lo definió así: “El gran maestro sueco es uno de los jugadores defensivos más hábiles, y no es fácil abrir brecha en sus fortificaciones”. En esa obra, el eslavo incluye la victoria que logró sobre Andersson, con blancas, en maratónica y difícil batalla de 85 lances. Ese choque se disputó en 1984, como parte del II Match URSS-Resto del Mundo. De las cuatro partidas jugadas, tres fueron empates.

Andersson, quien este 27 de junio cumplió 69 años de edad, se retiró desde hace años de las competencias oficiales (actualmente tiene 2516 de rating), pero se especializó en ajedrez por correspondencia, modalidad en la que también logró la jerarquía de gran maestro.

Son pocos los jugadores que han ganado el doble título de GM, pero el sueco lo hizo al poco tiempo de incorporarse en esa modalidad, hoy en vías de extinción por los avances cibernéticos que en estos tiempos de pandemia mantienen muy activo al juego ciencia.

Jugador callado y correcto, bondadoso y respetado, el sueco saltó a la palestra internacional en 1969, durante el Campeonato Mundial Juvenil, celebrado en Estocolmo, Suecia. Ahí quedó en segundo lugar, detrás de Kárpov. Desde entonces hizo del juego ciencia su principal ocupación.

Con el comienzo de los años setenta alcanzó su apogeo. Se convirtió en monarca nacional de su país, ganó el título de maestro internacional en 1970 y el de gran maestro en 1972. Durante toda esa década y en la primera parte de los ochentas  se coronó en numerosos torneos de prestigio.

Entre las competencias que ganó pueden citarse: Gotemburgo 1971, Capablanca In Memóriam 1974 y 1975, Belgrado 1977, Dortmund 1978, Buenos Aires 1978, Hastings 1978-79 y Londres 1982, que resultó especialmente fuerte, y Reggio Emilia 1985 y Roma 1985 y 1986.

Fue llamativo el match de seis partidas que empató en 1983 con un ex campeón mundial de estilo totalmente opuesto, proclive al riesgo, el letón Mikhail Tal. Durante los años setentas y ochentas, Ulf encabezó la selección de su país en las Olimpíadas Mundiales. Todo un personaje este sueco.

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