Ilya Leóntievich Rabinovich, Grigory Levenfish y Vladimir Alatortsev

Valentía a toda prueba

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El heroísmo de Ilya Ravinovich durante el sitio de Leningrado

Difícilmente haya en toda la historia del ajedrez un campeón más valiente que el ruso Ilya Leóntievich Rabinovich. Ser 11 veces monarca de Leningrado fue su pretexto para rechazar la oportunidad que le brindaron de escapar del cerco tenido por los nazis a esa ciudad en 1941 y se quedó a combatir a los invasores.

Su patriotismo le costó la vida durante la Gran Guerra Patria, como se le conoce en Rusia a la Segunda Guerra Mundial, pero sirvió de motivación a sus paisanos, entre ellos miles de ajedrecistas, que se quedaron a pelear en medio de la hambruna y un frío que rompía récords.

Ravinovich, autor de numerosos libros sobre la teoría ajedrecística y ganador del Campeonato de la URSS de 1934 junto con Grigory Levenfish, murió de desnutrición el 23 de abril de 1942 en un hospital de Perm, a donde lo trasladaron cuando quedó exhausto.

Pero antes utilizó su estrategia ajedrecística para hacer frente a los supremacistas arios. Por la radio transmitía mensajes en alemán para confundir a las tropas enemigas. El ruso escribió su primer libro en 1927, sobre finales, y se ha reimpreso en inglés: “The russian endgame handbook”,

Ilya no fue el único trebejista conocido que declinó la oportunidad de huir por una vía en el lago Ladoga. También Vladimir Alatortsev óptó por enfrentarse a los alemanes, quienes por órdenes de Hitler querían matar de hambre y frío a los tres millones de habitantes de la antigua San Petersburgo. La meta criminal de los germanos era literalmente borrarla del mapa.

Aunque Alatortsev se quedó a combatir, ayudó a escapar a otros destacados ajedrecistas, como Grigory Ravinsky y Georgy Lisitsin, el autor del gambito Lisitsin, irregular línea de la apertura Reti en la que el juego se vuelve arriesgado y descontrolado.

Otro múltiple campeón de Leningrado, Alexander Tolush, fue también un ejemplo de patriotismo y valentía al pelear contra los invasores, pero tuvo suerte y salió con vida tras la conflagración. Eso benefició a su paisano Boris Spassky, a quien entrenó y lo condujo al título mundial en 1969.

Fue doble suerte la de Spassky, el décimo monarca del orbe, pues a él, como señalamos ayer en la nota “Ataques al ajedrez”, lo pusieron a salvo del cerco nazi cuando apenas tenía cuatro años de edad. Tolush le imprimió al juego de Boris la osadía que potenció su estilo de ataque.

Quien no tuvo tanta suerte, aunque sí salió con vida tras sufrir incontables penurias durante el sitio de Leningrado, fue Víctor Korchnoi. A los 10 años, para sobrevivir, tuvo que robar cartillas de racionamiento a los defensores de la ciudad que caían muertos. Una experiencia traumática para cualquier niño, pero que él superó y llegó a ser cuatro veces subcampeón mundial.

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